(...) A uno no le gusta qe vengan ciertos recuerdos pero los recuerdo son así: vienen cuando se les da la gana, cuando uno menos los espera y, a veces, son como una bandada de pájaros oscuros que tapan el sol, que nublan todo el cielo. Caranchos. Eso: los recuerdos son como caranchos; viven de carne podrida. Y cuando no son los recuerdos, son los sueños. Y los sueños son peores que los recuerdos porque a uno lo agarran dormido, a traición. Esos sueños de los que se despierta helado pero sudando porque acaba de revivir en ellos lo que no quiere revivir.
Habría que matar a los caranchos, habría que matar los sueños, habría que pasarse las noches, todas las noches, las noches enteras en vela (...)
E.G.K
jueves, 28 de octubre de 2010
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