martes, 17 de agosto de 2010

Todo se ve más raro.
Más raro que antes.
Y yo observo desde otro lugar.

Estoy pensando en cómo voy a hacer mi torta de cumpleaños.
Creo que va a tener forma de Alcancía.

Es lindo volver y tener más ganas que antes.

Volver y que tu papá te espere en el aeropuerto y te de ese abrazo que hacía años no te daba,
Que te mande a decir por tu hermana: "Avisale a la peque que no va a entrar a casa, no llamo ni un solo día la desgraciada"..

Que mamá diga:
-Peque, te extrañé mucho, que lindo que ya estén de vuelta. Me extrañaste?
-Mmm, ya sabés má. El "proceso" no me lo ha permitido.
RISAS.

Llegar y que ese hermano que pocas veces supo demostrar cariño, te abra la puerta, te dé la bienvenida, te pregunte, te mire, te sonria.

Abrir la puerta de casa y verte invadida de familia, de perros, de preguntas..y solo tener ganas de estar sola.

Volver a dormir en tu cama..

Que haga frío, taparte mucho, que mamá vuelva a darte el beso de las buenas noches y te diga
"Ahora tenés que pensar en el próximo viaje"...

A veces las vueltas no son tan malas.


Esta semana comienzan los festejos.
El primero; mis veintitrés.

Qué extraño. Más años cumplo, menos años siento.

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