viernes, 2 de julio de 2010

De noche es imposible dormir.
De día es difícil despertar.









“Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Al principio me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más”
Mario Benedetti.

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